domingo, 28 de mayo de 2017

10 trucos para combatir el frío sin calefacción

La alimentación, la higiene, la vestimenta y otras prácticas son fundamentales para frenar las consecuencias del descenso de temperaturas.

La bajada de temperaturas ya ha dejado las primeras consecuencias, por lo que ahora es turno de buscar el calor de cualquier forma. ¿Cómo conseguirlo? Sencillo. Aquí te facilitamos diez formas fáciles y rápidas para entrar en calor.

Todas ellas tienen que ver con la alimentación, la ropa y los hábitos higiénicos tanto corporales como en el hogar. Los braseros y otras modalidades de calefactores vuelven a ser el pan de cada día en nuestras casas:

1. Dormir acompañado: A la hora de llegar a la cama, el frío hace mella y la sensación es similar a la de estar en cualquier explanada de Siberia. Por ello se recomienda que se duerma acompañado y buscar caricias bajo las sábanas. También ayuda tener varias capas de las mismas sobre el cuerpo.

2. Mantener el organismo alto de defensas para evitar consecuencias fatales de estos cambios bruscos de temperatura. Por ello se recomienda mantener unas buenas pautas de higiene en casa.

3. Si puedes masajear las manos y los pies conseguirás que la circulación sanguínea siga su flujo y también que la temperatura corporal aumente. El frotarse las manos es uno de los gestos habituales que también nos permitirá entrar en calor.

4. Cambio de las sábanas del dormitorio. Ya las finas no tienen cabida salvo como complemento. Saca el nórdico y las mantas de felpa que permitan descansar de una forma agradable.

5. Mantener los hábitos de higiene corporal y optar por duchas de agua caliente el mayor tiempo posible. Eso sí, se recomienda tener un cuarto de baño lo suficientemente aislado de la temperatura. En caso contrario contemplar la opción del radiador debe ser valorada con minucioso detenimiento ya que puede tener consecuencias catastróficas.

6. Una infusión caliente o un vaso de leche justo antes de dormir también ayudará a combatir el frío y además nos permitirá descansar mejor.

7. Realizar ejercicio a fin de entrar en calor en cualquier espacio de casa. Basta con ejercicios como abdominales o sentadillas las cuales aumentarán las pulsaciones y la temperatura corporal.

8. Situar puntos calientes en el hogar y hacer vida ahí. Por ejemplo, si el salón de casa está acondicionado con los radiadores a pleno rendimiento se plantea este como lugar idóneo para pasar el mayor tiempo posible.

9. Por supuesto, la indumentaria es fundamental. Huye de la ropa de entretiempo o de la que portabas en verano. Ya ni un vaquero nos puede aislar del frío , así que cuantas más capas mejor, pero siempre manteniendo un rito higiénico.

10. Finalmente otra de las recomendaciones hace referencia a la alimentación. Se recomienda la ingesta cada 2-3 horas ya que el cuerpo necesita una mayor energía para combatir el frío y tener las defensas altas.

Fuente:
www.ideal.es

viernes, 13 de enero de 2017

El Viernes 13 y la Mala Suerte: ¿Mito o Realidad?



Para algunos es una combinación peligrosa. Para otros, no representa absolutamente nada. Desde películas de terror hasta cábalas increíbles, mucho sucede alrededor de este día y de este número. ¿Cuánto hay de verdad  y cuánto de pura superstición?

Viernes 13, combinación ¿peligrosa? Si fuera martes, diríamos “no te cases ni te embarques” y realmente creeríamos en el sino negativo del día. Sin embargo, la tradición anglosajona le da más importancia al último día de la semana y lo convierte en el paradigma de la desgracia. ¿Mito? ¿Realidad? Veamos cuál es el origen de esta superstición, las tradiciones y cómo enfrentarlo, en caso de que sea necesario. Para que, por las dudas, empieces este viernes con el pie derecho...

¿El número maldito?
La razón por la cual el número 13 goza de tan mala fama la podemos encontrar ya en la Biblia: el fin del mundo comienza por el capítulo 13 del Apocalipsis. En la última Cena, por ejemplo, había 13 comensales (12 apóstoles y Jesús) y el resultado fue una traición, una tragedia. En confines totalmente distantes, en Escandinavia, también existe una tradición parecida ya que según la antigua mitología, el dios Baldur fue muerto de un flechazo mientras los 12 grandes Dioses se hallaban sentados a la mesa. Él estaba invitado a la cena y no pudo llegar. Otros creen que la destrucción de la Torre de Babel se produjo un día martes 13 y, por eso, a esa combinación también se la asocia con todo tipo de destrucción.

Por otra parte, la mala fama del 13 también puede tener que ver con la carta del Tarot que lleva ese valor, la carta de la muerte, y corresponde al primer número después de la finalización de un ciclo (12) y se relaciona con un nuevo inicio pasando, previamente, por la disolución. Esa carta se refiere al primer período después de un deceso, del cese de las funciones cardíacas y de la separación del alma del cuerpo físico. Esta fase -de acuerdo a los ocultistas- es muy complicada y dolorosa porque al hombre lo envuelve la inconsciencia y un velo de vacío. Eso es lo que simbolizan la carta de la muerte y el número 13 para el Tarot.

En el calendario lunar anual, en el último mes, el treceavo, es en el que se produce la muerte del Sol, el solsticio de invierno. En culturas que defienden la idea de un proceso cíclico de vida en el que continuamente se nace y se muere no supone ningún problema que el sol muera, pues en los días subsiguientes volverá a renacer. Sin embargo, en las culturas patriarcales en las que se tiene un concepto lineal del tiempo, defendiendo la idea de que existen un principio y un final definitivo, ese final puede vivirse de una forma más terrible. Además, en esas culturas patriarcales que anteponen el principio de un Sol “constante” a la existencia de una Luna más variable, la “muerte” aparente del eje central de sus vidas supondría una catástrofe.
Con la introducción del calendario solar, el número doce se convierte en sagrado, mientras que el 13 es maldito, al igual que suele ocurrir con todos los valores religiosos de las culturas ancestrales puesto que la forma más eficaz de desprestigiar esos valores consiste en equipararlos a la desgracia. Desde entonces la Luna, la noche y el número 13 conforman un grupo marginado de símbolos excluidos -y a menudo inconcientes- mientras que la tríada masculina está formada por el Sol, el día y el número 12.

Excepciones que confirman la regla
No todos creen que el número 13 trae desgracias a la persona que lo porta. En culturas matriarcales, por ejemplo, era un número sagrado. Prueba de ello es que algunos calendarios como el chino y el hebreo aún se rigen por calendarios lunares y las festividades de muchas religiones (judía, musulmana e, incluso, la católica) se basan en el calendario lunar.

Para la religión judía es un día propicio. Por orden de Eliezar el rabino, los judíos ayunaron 13 días y lograron superar una grave sequía pues llovió. Había 13 cuernos en el templo, 13 mesas y 13 eran las reverencias que se llevaban a cabo durante el servicio religioso.

En la Biblia, para Ismael, el sucesor terrenal de Abraham, la circuncisión tiene lugar en el año decimotercero, cuando el doce del tiempo ha pasado ya, cuando el “trece”, la palabra “uno” ha llegado, como el Bar- Mitzva (significa sujeto a los preceptos) que implica que una persona que alcanza esta edad ya no es considerada por la ley judía como un menor, sino como un adulto.
Lo propio sucede con la circuncisión en el Islam, que se hace a los 13 años, en la pubertad del varón, donde no se contempla el ciclo sagrado sino la iniciación de adolescente a adulto.

El 13, para la masonería, es un número benéfico ya que está asociado a la transformación y este es el fin que buscan, el de transformarse de simples mortales a hombres iluminados que conocen los secretos. Uno de los ejemplos más conocidos de la simbología masónica del número 13 es el billete de 1 dólar: trece son los estados fundadores de los Estados Unidos y el “gran sello” de los billetes de un dólar nos muestra un águila que sujeta 13 flechas con garras en su pata izquierda y una rama con 13 hojas con la pata derecha. Sobre su cabeza brillan 13 estrellas en forma de pentagrama, su escudo tiene 13 rayas y la pirámide que aparece en el reverso del billete tiene 13 escalones.

El número 13 en estos casos es la unidad, la expresión de la palabra uno en otro nivel, el 13 es el número que tiene lugar después de completar un ciclo, el del 12.

Venus, los Viernes y las brujas
Lo propio ocurre con Venus y los días viernes. El día viernes es el día consagrado a Venus, la diosa del amor y del placer, la diosa que representa el amor lujurioso y que, probablemente, durante la antigüedad fuera considerado un día alegre y placentero. Un día de fiesta. Venus era la diosa conectada con  la alegría, el baile, la diversión, con el escuchar canciones y música, con el juego, las bromas, las reuniones, los perfumes y el ocio y el placer sexual, todas cosas que pasaron a adquirir mala fama con las culturas solares.

Dice la historia que el verdadero origen de esta superstición sería un relato de la mitología escandinava. En el momento en que las tribus de esa región se convirtieron al cristianismo, Friga -la Diosa del amor y la fertilidad- fue desterrada y acusada de "bruja". Se creía que, sintiendo rencor por esta situación, cada viernes se juntaba con otras 11 colegas y hacían maleficios para arruinar la siguiente semana. 

Para ponernos en consonancia con el cosmos, podemos decretar los días viernes “días de amigas” y compartirlos con ellas,  no importando si el calendario marca día 13 o no. Ocuparnos de nuestra belleza, dedicar  algo de tiempo al ocio, la alegría, el baile, los juegos, a  comprar ropa, y tratar de vivir momentos placenteros, todas éstas actividades venusinas. La Venus en su esencia es gentil, viene en son  de paz, de disfrute y está muy conectada con la naturaleza, en especial, con los frutos dulces y las flores hermosas. De brujas... ¡Nada!

Entonces, lejos de la mala fama que le hicieron, es un día más. ¡Aprovechemos este viernes!

Fuente:
Patricia Kesselman es astróloga y dicta cursos de astrología y tarot.
Más info: www.astrotema.com.ar, http://www.horoskopo.blogspot.com/

jueves, 12 de enero de 2017

¿Por qué el alcohol despierta el hambre?



¿Llegó a la casa después de haber bebido más de la cuenta y se lanzó con entusiasmo sobre la pizza fría o las papas fritas? Un estudio demuestra que el alcohol hace creer al cerebro que el cuerpo se muere de hambre.

Después de una extensa velada con alcohol, el estómago ruge y ansía la comida más grasa posible. Ello puede deberse a que el alcohol activa células cerebrales que provocan la sensación de hambre. Así lo aseguran investigadores del Instituto Francis Crick, de Londres. En experimentos con ratones, identificaron células cerebrales que se ponen en marcha cuando entran en contacto con el alcohol. Son las mismas que se activan cuando el cuerpo tiene hambre: nos hacen saber cuándo es hora de que tomar alimento para darnos energía. “Nuestros datos nos permiten suponer que el alcohol comunica señales básicas de apetito”, escriben Sarah Cains y miembros de su equipo en la revista Nature Communications.

Ratones hambrientos
Los investigadores simularon para su experimento con ratones en el laboratorio un fin de semana regado con alcohol, tal y como lo denominan en su estudio. Durante tres días, inyectaron a los animales una mezcla de agua y etanol, el alcohol de las bebidas. La cantidad de alcohol por día se correspondía con lo que una persona ingiere cuando bebe una botella y media de vino. A los ratones les entró mucha hambre: comieron entre un 10 y un 25 por ciento más de lo habitual.

Cains y sus colegas inocularon alcohol a fragmentos de tejido cerebral de los ratones en la cubeta y comprobraron que determinadas células se activaban. Cuando bloquearon con químicos precisamente estas células en ratones vivos, observaron un comportamiento distinto en los animales: durante el fin de semana de alcohol, no comieron más de lo habitual. Estos científicos suponen que los mecanismos subyacentes en el cerebro de los ratones existen también en el cerebro humano.

El efecto aperitivo
“Se sabe desde hace tiempo que el alcohol influye en nuestro comportamiento ante la comida”, dice a DW Jens Reimer, director del Centro para la Investigación interdisciplinar de la Adicción de la Universidad de Hamburgo. Así es como surgieron los aperitivos, bebidas alcohólicas que estimulan el apetito y abren el estómago antes de una comida opulenta.

Los estudios han demostrado que las personas ingieren más calorías tras el consumo excesivo de alcohol. Después de tres vasos de vino consumimos en las 24 horas siguientes 6.300 calorías adicionales, según refleja una encuesta del instituto de investigaciones de mercado YouGov, encargada por la organización Slimming World.
Durante mucho tiempo, fue un misterio el mecanismo neuronal responsable de ello. Algunos investigadores suponían que las grandes cantidades de alcohol conducían a la pérdida del autocontrol, de tal manera que se perdían los límites respecto al consumo de comida. “Este estudio identifica por primera vez en el cerebro una determinada región neuronal que rige este comportamiento”, dice Reimer.

El alcohol tiene muchas calorías
El hecho de que el hecho de consumir alcohol provoque hambre siempre maravilló a los investigadores. El alcohol ya es, de por sí, muy energético: un gramo de etanol puro contiene 7.1 kilocalorías. Solo la grasa, con 9 Kilocalorías por gramo, lo supera. Cuando el cuerpo consume algo rico en calorías, el cuerpo lo registra y manda señales para que desaparezca la sensación de hambre. Con el alcohol sucede precisamente lo contrario: nos entra más hambre.

Si se quiere adelgazar o mantener el peso, el alcohol es doblemente malo: no solo tiene muchas calorías, sino que además provoca hambre. Según Jens Reimer, el experto en Adicciones, esto resulta especialmente peligroso cuando alguien se alimenta mal y bebe alcohol, que lo conduce a consumir más productos grasos poco saludables. “Quien tenga este patrón de comportamiento, tendrá rápidamente sobrepeso”. Como consecuencia de ello, aumenta el riesgo de cáncer, diabetes, ataques cerebrales y muchas otras enfermedades”.

Quien vaya a pasar una velada con mucho alcohol, debe comer bien antes del inicio. Eso evita emborracharse rápidamente y que se dispare el hambre por comer cosas poco sanas. Lo más saludable, naturalmente, es no beber nada de alcohol.

Fuente: www.dw.com
Publicado: Eju.tv


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