domingo, 22 de mayo de 2016

La obesidad es un problema de salud creciente entre la población infantil

La obesidad y el sobrepeso son un problema creciente de salud pública que afecta cada vez más a niños, adolescentes y mujeres en edad fértil en Cochabamba. Los médicos advierten que es necesario prevenir el avance de esta enfermedad que puede provocar complicaciones de salud.
Karina S. comprobó los daños que causa el sobrepeso desde que su hijo Mauro (7) fue diagnosticado con la enfermedad. El niño llegó a pesar 42 kilogramos, cuando lo requerido para su edad son 28 kilos.
Su madre recordó que Mauro tenía un peso normal cuando estaba en el kínder. Sin embargo, la situación cambió cuando pasó a segundo de primaria producto del consumo excesivo de frituras. “Ahora está pesando como un adulto”, lamentó.
Con la mirada fija en su hijo dijo, mientras camina por los pasillos del hospital Albina Patiño, que percibió el sobrepeso de su hijo, porque comenzó a “agitarse mucho” cuando corría y “comía como grande”; es decir, “ya pedía platos grandes”.
Hoy, Mauro asiste al hospital Albina Patiño para tratar su sobrepeso. El niño cumple un tratamiento a base de productos naturales, una alimentación libre de grasas, carbohidratos con muchas frutas y verduras. Además practica caminatas y natación. Y dejó de comprar alimentos en el colegio.
Su madre da “gracias a Dios” porque “está a tiempo” de revertir la enfermedad de Mauro. Recomendó a las mamás cuidar la alimentación de sus hijo, darles más frutas, verduras y agua, en vez de “salchipapas”, masitas, frituras, gaseosas y dulces.
“A veces las mamás nos equivocamos en la alimentación que se debe dar a los hijos. Nos dejamos pasar, los vemos gorditos y decimos que son saludables; pero estamos mal”, declaró.

El CRIN

El director del Centro de Rehabilitación Inmuno Nutricional (CRIN) del hospital del Niño Manuel Ascencio Villarroel, Ricardo Sevilla, informó que en 2015 atendió 2.400 niños menores de cinco años y el 6 por ciento tenía obesidad.
Explicó que una razón para que los niños tengan sobrepeso es la mala alimentación. Lamentó que las madres hayan sacado del plato de su hijos las verduras y frutas porque “no les gustan a las criaturas”.
En su lugar les dan “platos apetitosos”, ricos en grasas, carbohidratos y a destiempo. Incluso los “premian” con productos ricos en energía como dulces y chocolates. A ello se suma la falta de actividad física.
Recordó que los primeros cinco años de vida de un niño son los más “delicados”, porque se desarrollan los tejidos al igual que el sistema nervioso e inmunológico del cuerpo.
Recomendó a las madres el suministro de la leche materna hasta los seis meses, porque evita la obesidad, tiene poca proteína y contiene aminoácidos que producen “saciedad”.

Alimentación

Sevilla informó que el niño obeso debe alimentarse con el “plato de payaso”, que consiste en un plato con 50 por ciento de verduras, 25 de cereales y 25 de carnes. Además aplicar la estrategia “Chance” que es consumir los alimentos de la tabla que acompaña este artículo.
Los niños con riesgo de sobrepeso se puede aplicar el “reloj de día” que consiste en distribuir la jornada  con alimentación, reposo, esparcimiento y ejercicio para gastar energía.
“No se trata de traumatizar al niño, hay que ir bajando de a poco porque si no vamos a provocar el rebote de grasa. Eso es peor”, indicó Sevilla.
Proyectó un lapso de seis meses para la recuperación del niño  en los cuales los padres “tienen que dar ejemplo”. Sin embargo, pocos logran superar las enfermedades porque la mayoría abandona el tratamiento.

Verduras y frutas

La nutricionista del Centro Infantil Nutricional del hospital Albina Patiño, Wendy Aguilar, sugirió el consumo de  verduras de color verde como la acelga, brócoli, espinaca y apio porque tienen ácido fólico y hierro.
Además de anaranjadas o amarillas como zanahorias, zapallo, mangos y papaya, entre algunos, porque contienen “petacaroteno” y vitamina A. De preferencia, las verduras deben ser crudas y en plato colorido.
“La leche es importante. Al día por lo menos tres porciones para niños y adolescentes”, dijo.

Causas

La nutricionista dijo que las causas del sobrepeso son el consumo de carbohidratos y grasas. La dieta de un niño menor de 10 años tiene 60 por ciento de carbohidratos y 40 de grasas con poca cantidad de proteínas de alto valor biológico.
Otra causa son los malos hábitos alimenticios; es decir, los niños que no desayunan y “picotean” comida a lo largo del día aumentando sus probabilidades de adquirir obesidad.
Además es común que los niños lleven para el recreo “chisitos, jugos con conservantes, golosinas, dulces o dinero para que se compren. Entonces ellos se compran salchipapas, hot dog o gaseosas”, dijo.
Añadió otro factor es genético. Explicó que si un padre es obeso, existe un 40 por ciento de probabilidad que su hijo también lo sea. La cifra se duplica cuando ambos progenitores padecen esta enfermedad.
Una persona que sufrió desnutrición tiene mayor probabilidad de adquirir sobrepeso.

Sobrepeso afecta a adultos

En Bolivia, cuatro de 10 personas adultas sufren de obesidad por una mala alimentación y falta de actividad física, principalmente, según los últimos datos disponibles entre 2007 y 2008.
Se estima que la obesidad afecta a cinco de cada 10 mujeres en edad fértil y a ocho de cada 100 niños menores de cinco años. En 2012, la cifra aumentó a tres de cada 10 estudiantes entre 13 y 17 años con signos de sobrepeso y obesidad.
Un grupo de madres que acudió al hospital del Niño expresó su preocupación por la aparición de más niños que cursan la primaria con sobrepeso.
Una de ellas contó que la escuela de sus hijos, la unidad educativa Obispo Anaya, se eliminó el consumo de comida chatarra y se incentiva el consumo de frutas, verduras y huevo antes de salir al recreo.
Pero, lamentó que otros niños y adolescentes que “a veces no almuerzan comen sándwich y gaseosas” a la salida, porque dicen que su mamá no cocinó. Entonces, salen y compran pollo frito, chicharrón de pollo, salchipapas. “Ése es su almuerzo”, dijo.

EDUCACIÓN Y RIESGOS

RIESGOS: Los niños obesos son resistentes a la insulina y vulnerables a la hipertensión, enfermedades cardíacas, hígado graso, diabetes, lesiones de piel y ginecomastía (aumento de las mamas porque el tejido graso secreta más estrógenos).

TENDENCIA: En la sociedad todavía impera la lógica de que un niño obeso es signo de buena salud y uno flaquito de desnutrido. El médico Ricardo Sevilla enfatizó que los niños tienen que crecer “normal”, sin exceso ni deficiencia.
Pero, el ambiente del cochabambino es “obesigénico”; es decir, la población “come mal”, porque los platos son ricos en carnes y cereales.
Además la oferta de comida “chatarra” es abundante.

Fuente:
Violeta Soria / Los Tiempos.

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